Tuesday, April 20, 2010

El martirio

Tengo heridas en todas partes, heridas por la que brota una aguasangre tibia. Algunas son tan hondas que el viento silba al cruzar mi piel. tengo heridas por donde me salen fluidos densos, chorrean como señal de que hay todavía algo dentro. No te detengas entiérrame aun otro cuchillo. Ese que tienes sobre la mesa, ese de mango de madera y de hoja muy ancha. Hazme un orificio en este lado, junto a la boca, y otro aquí en esta parte blanda de la espalda. Clávame con fuerza en el pecho dagas y no dejes de atravesarme las sienes con una flecha. Que el mundo vea que tanto puedo resistir. Que el mundo sepa de lo que somos capaces.

Monday, April 19, 2010

ojala

Ojala la noche dejara de ocultarme, ojala el sol volviera sobre la tarde y avanzara sobre mi ventana para que estas sombras ansiosas dejaran de revolotear. Ojala esta tarde los sueños de mis ojos no te evoquen sin encontrarte.

Sunday, April 18, 2010

Presentimientos

Sentada el día entero junto al teléfono esperándote. Esperando que me des alguna señal de que este presentimiento de la muerte no es cierto. Esperando que tus dedos delgados, de uñas redondeadas muy cortas opriman las teclas. Que las opriman y me busquen. Pero no me llamas.

Las manos penden de tu cama desordenada y caen como unos racimos maduros. Los brazos distendidos y la piel un poco sudada te abriga los músculos. Una respiración incesante, como este dolor que se me ha metido en el pecho. Este dolor de quererte y no quererte de saber que me quieres y no me quieres. Las voces de los traumas. Las cadenas de lo que se ha vivido. La imposibilidad, al fin y al cabo. Me gustaría que me hubieras dejado derramar mi vaso. Me gustaría que me lo hubieras dicho aunque fuera una sola vez, aunque fuera mentira. Hubiera querido. Pero solo las manos que no me pertenecen me callan. Solo las manos y ese sueño que te habita como a un monstruo. Este silencio de sollozos, estos gritos de un timbre que no suena. Este seguir queriendo que nos ahoguemos juntos, en un playa solitaria en un mar muy frío.

Saturday, April 17, 2010

Lo que queda

Quisiera poder escribir, quisiera poder llorar por este final ridículo que no me duele. Porque después del tiempo debería quedar la nostalgia que no queda, que no está. Sólo el silencio sigiloso y tenue de saberse fracasado. El te lo dije de una conciencia absurda que siempre sabe y la imperiosa necesidad de la otra de comprobarlo. Pero no queda nada. Solo este tedio. Una vida vaciada de sentidos y de dolores. Una vida que se parece a la estepa solitaria llana silenciosa. Eso. Y el desamor y el olvido.

Friday, April 16, 2010

Importa

No podría decirte que no importa. Importa, importa como importa que el tiempo se perdió. Importa que el esfuerzo no es suficiente, importa porque finalmente fracasas. Importa porque ahí te quedara una huella, otra mas de estos dolores asiduos de los que no logras liberarte.

Thursday, April 15, 2010

Tú

Apareces así, de la nada, con tu voz de que el mundo se te va a venir encima en cualquier momento. En la incertidumbre del los seres errantes, caminado sobre el tapete que cubre los desbarrancaderos. Esa manera un poco sutil, un poco burda, un poco callada, un poco de afán. Como quien quiere, no quiere, desea y espera pero, finalmente, está.

Sorpresivamente, atrapada por los caminos retorcidos de las obsesiones que no paran de pensar... pensarte. y es el recuerdo el que me saca una sonrisa otra vez, inevitablemente, porque te veo con tus ojos náufragos en este desierto de arenas tibias y unas células extrañas se me contraen dentro del cuerpo, indeciso. Y cierto picazón obeso se me derrite en los músculos, y me río... aquí sola, sentada con este sonido de teclas, que suenan todas iguales. Los silencios entre unas y otras, que no siempre coinciden con el final de una palabra, dejan entrever como me río. Me río de ti, claro, pero también de mi, y del universo. De estar ahí, aquí y allá-- y de que aparezcas y desaparezcas al mismo tiempo, y de que esperaba que fueras así…

Wednesday, April 14, 2010

Esta manía infame de esperar lo que no viene.

Me siento como el pasto en la sequía, como la trucha en el río que se seca, como el pájaro en el chamizo de un árbol, como, en fin, el cangrejo ermitaño en una búsqueda incesante de un caracol que cubra mi cuerpo. Soy eso, este cuerpo fatigado por la vulnerabilidad de su solitaria piel. una extensión animada que se desplaza sobre los planos de un mundo que no comprende. Y te buscaba caracol mío, te busco ahora pero las olas vienen vacías. Y el tiempo ha sido ya tan largo. Estoy cansada de la arena. Harta de las conchas. Hastiada de este vaivén infinito que no cesa de anunciarte, de negarte. Olas al fin y al cabo mentirosas porque además de piedras no me han dado nada.